martes, 2 de octubre de 2012

Iglesia Rupestre y Monasterio de San Pedro de Rocas

Hace unos días visité La Ribeira Sacra. Es ésta una zona que comprende las riberas de los ríos Sil y Miño, en el sur de la provincia de Lugo y el norte de la provincia de Orense.  

En cantamarán por los Cañones del Sil

Es un lugar bastante conocido por varios motivos:  sus paisajes de enorme belleza natural entre ellos destacan los cañones del Sil; sus bosques centenarios de robles, castaños y pinos; su viticultura de montaña, con denominación de origen propia; las bodegas en las que se fabrican sus vinos y,  su enorme patrimonio cultural.


Aunque ya había estado allí en otras dos ocasiones, esta vez me dedique a visitar varios de los monasterios de la parte de la Ribeira Sacra orensana, y os quiero contar algunas cosas de los lugares que visite.  

Estuve dudando si hacer una entrada conjunta o individual para cada uno de los lugares que visite, pero al final me decidí por individualizarlas, ya que de otra forma quedaría excesivamente larga, así que en esta entrada os hablaré de La iglesia Rupestre y Monasterio de San Pedro de Rocas, uno de los numerosos ejemplos de establecimientos religiosos que encontramos en esta región natural.



Este monasterio, se encuentra ubicado en el municipio de Esgos, a 19 Km. de Ourense, para llegar, hay que tomar la carretera OU-536, desde Ourense hacia Castro Candelas, antes de llegar a Esgos, en el Km. 17, en Tarreirigo, se coge un desvió a la izquierda por la carretera OU-0509, desde allí, seguir las  indicaciones que llevan al monasterio.

Horario:
Laborables de 11:00 a 13:00 y de 16:00 a 20:00.
Festivos de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00.

San Pedro de Rocas fue declarado monumento histórico artístico en 1923, y es la edificación cristiana más antigua e interesante de Galicia.  Data del siglo VI época en la que se excavaron en la roca las tres capillas trogloditas, en el año 573, cuando un grupo de siete ascetas se instalaron allí para retirarse a una vida de oración, según la lápida fundacional que se encuentra en el Museo Arqueológico Provincial de Ourense.

Autor de la foto P. Lameiro
Con la llegada de los árabes fue abandonado en el año 711 hasta el siglo IX cuando según una leyenda el caballero Gemondus, en una jornada de caza, cuando perseguía a un jabalí, encontró las capillas escavadas en las rocas y se quedó en el lugar como ermitaño. Otros caballeros se unieron a él nombrándolo abad fundando una comunidad monástica. Alfonso III, al conocer los hechos, le concedió privilegios e implantó en él la regla benedictina en el año 1.007.
En este monasterio, único por estar excavado en la roca natural, se trata de un recinto antiquísimo, tosco, casi primitivo, testigo de los primeros asentamientos eremitas en estas tierras. El valor de San Pedro de Roca es antropológico más que estético.

Lo que más llama la atención del exterior es el campanario, obra de Gonzalo de Penalva, construido en el siglo XV, sobre una roca de unos 14 metros de altura al que se puede ascender por una escalera que tiene la parte posterior.



La iglesia del monasterio, del siglo VI, consta de tres naves comunicadas entre sí por arcos decorados por columnas adosadas y capiteles labrados en la misma roca. El altar del templo, datado en el siglo VI, se conserva en el museo de Ourense y podemos ver la reproducción de un Cristo románico y una pilastra central de altar prerrománico.


El suelo está tallado con sepulcros antropomórficos, incluso alguno de reducido tamaño que debió pertenecer a un niño. Se cree que en el interior del templo se enterraban a los nobles y a los abades, y en el exterior a los personajes de menor categoría.




Pasando por debajo del arco del campanario, llegamos a un espacio rectangular cerrado por una muralla.



Desde allí se accede a una bajada hacia la fuente de San Benito, aunque más que fuente es un pequeño pozo entre unas enormes piedras cuya agua, según la leyenda elimina las verrugas, situada en medio de un frondoso bosque de  singular belleza.




Cuando terminamos nuestra visita al Monasterio de San Pedro de Rocas nos fuimos hacia el de Santa María de Montederramo, por un camino jalonado de bosques de robles, castaños y pinos.



Antes de llegar a nuestro destino paramos en el Mirador de Cabezoá, desde el que se divisa una impresionante vista de los cañones del Sil desde lo alto.





El mirador, a 600 metros sobre el nivel del rio, esta colgado sobre una ladera que baja hasta las profundidades, no apto para los que tienen vértigo




Continuará…

6 comentarios:

  1. ¡Que maravilla de sitio! Dan ganas de salir corriendo, sobre todo por la manera en que has conseguido plasmarlo.

    Un beso.

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    1. La Ribeira Sacra, es un lugar que merece la pena visitarlo,tiene de todo. Desde Madrid queda un poco lejos, pero todo es ponerse en marcha

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  2. Opino como Kayena, lo plasmas siempre genial, y sacas tantas fotos distintas que parece que estás ahí.
    Me ha gustado la entrada.
    Un beso!

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    1. Gracias Lesincele, aprecio mucho tu opinión, acabo de ver que tu vives en Vitoria, para ti es un paseo llegar hasta allí.
      Un beso

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  3. Vaya lugar tan original, desde lugo que Galicia es una sorpresa continua.
    Besos

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    1. Hola Pedro, La Ribeira Sacra me ha encantado, es un lugar para visitarlo, tiene unos paisajes increíbles, monumentos, historia. De la comida, la bebida mejor no hablar, en fin de todo.
      Un abrazo

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