miércoles, 11 de septiembre de 2013

Paseo costero Figueras - Castropol

Siempre me ha gustado mucho caminar aunque no lo hacía a menudo pues me costaba encontrar el momento para ello, pero desde que en el último análisis que me hicieron me dieron altos los índices de colesterol, y mi doctora además de unas pastillas me recomendó que tenía que caminar todos los días una hora, me propuse hacerlo sin ninguna excusa.   

Y así, poco a poco le he cogido el gusto y ahora camino todos los días y cada vez con mayor satisfacción.  Aunque a veces salgo a caminar sola, la mayoría de las veces me acompañan mis amigas Marta y Estrella, y hacemos rutas por diferentes lugares, que alternamos según la climatología, el tiempo del que  disponemos y de nuestras fuerzas, unas veces por el pueblo, otras nos acercamos en coche hasta la playa y allí caminamos sobre la arena mojada, otras veces hacemos la ruta del faro, o vamos por Vilaselan, etc. etc. Procuramos caminar como mínimo una hora, pero la mayoría de las veces nos pasamos de tiempo y llegamos a casa rendidas.

Hace unos días, estuvieron en casa unos familiares, muy deportistas ellos y, por cambiar un poco la rutina de playas y más playas, uno de los días que estaba algo nublado, se me ocurrió que podríamos hacer el "paseo costero Figueras-Castropol",  ruta de la que me habían hablado muy bien y aunque con mis compañeras habíamos tenido conversaciones para hacerla, por unas causas u otras, aun no habíamos encontrado el día oportuno para ello.

No tenía mucha idea de la dificultad del recorrido, así que organizamos la logística: calzado adecuado, agua suficiente,  bastones, sombreros y la cámara fotográfica, por supuesto. También liamos a mi marido en la aventura para que nos recogiera al finalizar el paseo en Castropol.

Imagen de Internet
Salimos de casa, sobre las cinco de la tarde y, como es habitual en esta zona, aunque, como ya os dije, el día amaneció algo nublado, en ese momento lucía un sol espléndido que no nos abandonó en todo el recorrido.  Salimos de Ribadeo hacia Figueras por el Puente de Los Santos.

Imagen de Internet
El puente de los Santos recibe este nombre  por las dos capillas que hay en cada uno de sus extremos, la de San Miguel en Ribadeo y la de San Román en Figueras (Castropol).
Ribadeo desde El Puente de los Santos

Figueras desde el Puente de los Santos
Tras atravesar el puente, ya en tierras asturianas lo primero que nos encontramos es la capilla de San Román


El paseo, puede  iniciarse en cualquiera de los dos puntos Figueras ó Castropol.  Nosotros, al salir desde Ribadeo, obviamente, elegimos iniciarlo en Figueras, 

Puerto de Figueras
y así mi marido nos esperaría en Castropol, donde acaba el sendero justo al lado de la cafetería del restaurante Peña Mar, cómodamente sentado en una terraza tomando un café. 

Figueras, un bonito pueblo marinero del que en otra ocasión haré una entrada, nos recibe con flores

Atravesamos Figueras, dejando a un lado el  palacete modernista, ejemplo de arquitectura "art noveau", que en 1912 mandó construir doña Socorro Granda Sánchez, viuda de un indiano, como casa de verano.  El palacete fue diseñado por  Ángel Arbex, discipulo de Gaudi, y tiene un precioso jardín inglés obra de Cecilio Rodríguez (si, el mismo que diseño los jardines del Parque del Retiro de Madrid) con árboles centenarios y algunas especies importadas de América,  hoy reconvertido en el Hotel Palacete Peñalba, de cuatro estrellas.

Foto de Internet
Después de atravesar Figueras, llegamos al inicio del sendero el cual se encuentra perfectamente señalado, tanto en el suelo como en los laterales y de vez en cuando hay unos paneles que te indican el lugar en el que te encuentras, con lo que en cualquier momento sabes donde estás ubicado, sin ninguna duda. 














Durante el recorrido, encontramos tres áreas de descanso, la primera poco después de salir de Figueras, otra en La Linera y la tercera a la altura del Islote de Turullón.  


Después de recorrer los primeros metros hay una ligera bajada hacia la ria que nos lleva a la primera de las tres áreas de descanso, y desde allí, como en casi todo el trayecto, empezamos a  disfrutar de las maravillosas vistas de la ría del Eo.




Al poco de iniciar el recorrido, nos encontramos las ruinas del Molino das Acías, un antiguo molino de mareas en el que se aprovechaba la bajamar para impulsar las hélices.


                                                  


Seguimos nuestro trayecto y después de rodear la cuenca del molino divisamos las ruinas de Las Torres de Donlebún, un palacio edificado en 1711, que se encuentra en el termino municipal de Barres


Dejamos atrás esta singular construcción y llegamos a la ensenada de La Linera, un plácido lugar, hoy con apenas un puñado de casas pero que antaño fue muy conocido por la calidad de los barcos  que allí se construían en las más de veinte carpinterías de ribera que trabajaban construyendo diferentes tipos de embarcaciones: gabarras, balandros, corbetas, goletas, bergantines, etc. actividad que desde mediados del siglo XX fue desapareciendo.



Aquí nos encontramos con la segunda área de descanso


Dejamos atrás las casas de La Linera para tomar el camino hacia El Esquilo. 



Para evitar la carretera nacional el sendero nos lleva hacia El Esquilo pasando por debajo del viaducto del mismo nombre, dejando a un lado el lugar, donde quedan pastando apaciblemente las ovejas.



Y abandonamos el camino de asfalto, para volver de nuevo a la senda que bordea la ria


Muy pronto divisamos la silueta del Islote de Turullón y muy cerca de este lugar encontramos la tercera área de descanso.

Reanudamos el camino y llegamos a Salias.  En este paraje tenemos unas preciosas vistas de la ría del Eo con Castropol a la izquierda, Figueras a la derecha y al fondo Ribadeo y el Puente de los Santos.


Iniciando ya el ultimo tramo del camino disfrutamos de floridos rincones y también aprovechamos para comer unas ricas zarzamoras, que el camino nos ofrece ...
















Por fin llegamos a Castropol; hemos tardado en hacer la ruta tres horas.  Hemos recorrido, según mi podómetro (del que me fío muy poco, por cierto) 7,5 Kms.  Un paseo del que hemos disfrutado y que pienso repetir con mis amigas en cuanto estén dispuestas a acompañarme.   

Por último os dejo esta fotografía tomada al atardecer, desde el Parador de Ribadeo, de Castropol y la Ensenada de La Linera.