jueves, 13 de diciembre de 2012

CASA CHEMA - Casa de Comidas - Oviedo

Con cierta frecuencia y por asuntos diversos, viajo a Oviedo, lo que para mí es un placer, pues es una ciudad que me encanta, pero mucho, mucho, mucho…

A pesar de las veces que he visitado Oviedo, aún no había encontrado un restaurante de lo que yo califico como “de referencia”, ¡¡¡y mira que hay  restaurantes en Oviedo!!!, por lo que cuando hace unas semanas, leí una reseña de Kayena sobre un libro que había escrito José Ribagorda, “Cocineros sin estrella” en el que unos de los que mencionaba era el restaurante Casa Chema, en Oviedo,  lo busqué en Internet,  para comer allí la próxima ocasión que volviera a esa capital y la ocasión se presentó ayer mismo.               

El restaurante no se encuentra en el casco urbano de Oviedo, sino en los alrededores, en una zona montañosa,  pero como en la página web del restaurante venían las coordenadas, a pesar del miedo que le tengo al GPS en Asturias, pues funciona fatal, las metí,  y eso si con tiempo suficiente, nos pusimos en camino.

Salimos de Ribadeo muy temprano, ya que teníamos que hacer varias gestiones, compras, médicos, trámites administrativos, etc. etc. y llegado el momento nos dispusimos a ir al restaurante.  Aunque nos movemos bastante bien por la ciudad no teníamos ni la menor idea de cómo llegar al restaurante  ya que, al meter las coordenadas nos daba una ruta  por la que no habíamos transitado nunca, totalmente desconocida.
                       

Cómo llegar:
Dirección: La Arquera 184, Puerto - 33140 Oviedo (Asturias)
Teléfono fijo: 985798200

Estábamos  en la calle Uría, era  la una y media, el GPS, nos decía que el restaurante estaba a 14 Km. de allí y calculaba un tiempo de 20 minutos, así que después de encomendarnos a todos los santos (por el GPS), nos pusimos en marcha y nos llevó a la N-630, hacía la AS-322.  Por el camino el gps  “se perdió” varias veces (y como siempre en estos casos, corroborando la ley de Murphy, en los puntos más conflictivos). En estas vueltas y revueltas, llegamos hasta la puerta de la Central Térmica de las Segadas, algo que nunca hubiésemos imaginado que llegaríamos a visitar …, como ya conocemos estas jugarretas del GPS,  sólo teníamos una opción,  dar la vuelta por donde habíamos llegado hasta ver si veíamos algún cartel o que el GPS “se re-encontrara” de nuevo. En una de estas, vimos a un paisano y le preguntamos por el restaurante y, gracias a Dios, nos informó perfectamente con lo que cogimos la buena ruta y, misteriosamente  a pesar de  dar más vueltas que una peonza, llegamos al restaurante a una hora decente.
               
Cuando llegamos, ¡¡¡¡ HORROR !!!! vimos un cartel en el que ponía que estábamos sólo a 3,5 Km. de Las Caldas, lugar que conocemos perfectamente, por haber estado en el balneario (ver este enlace), pero en lugar de patear el GPS,  decidimos que la vuelta a Oviedo la haríamos por esa carretera, hay que ser positivos.  Por supuesto este recorrido además de ser más corto es mucho mejor, lo que refuerza mi teoría de que el GPS en Asturias, funciona fatal, desde luego las próximas veces que vayamos a comer allí, iremos por las Caldas.

Y, al salir descubrimos, para nuestra sorpresa, que un autobús urbano,  la línea 3, hace el recorrido desde Oviedo, donde tiene paradas en las zonas más céntricas (calle Uría, Santa Susana, Conde de Toreno, etc.) y llega hasta la misma puerta del restaurante, así que si tomamos este transporte ya podremos disfrutar del menú íntegramente (lo digo por el vino, ya que si después tienes que coger el coche, hay que limitarlo).
             

El restaurante.
Por fuera es una casa de pueblo normal, de dos plantas, con un tejado a dos aguas, lo más llamativo es que está  pintada de un color azul celeste intenso, que se ve desde lejos, lo cual facilita mucho su localización, y poco más que decir.
             
Dejamos el coche en un parking exclusivo del restaurante.  La primera impresión nada más bajarnos,  ya fue muy positiva,  estábamos en un entorno rural, entre montañas,  un puñado de cuatro o cinco casas, a los pies de la Peña Avis, con unas vistas preciosas, sobre el cauce del rio Nalón.
            

Al entrar, nos encontramos la barra de un bar, con su televisión y cuatro o cinco parroquianos tomándose un aperitivo, nada que denotase que estábamos en un restaurante que ha recibido tantos premios y reconocimientos, entre ellos el de “La mejor fabada del mundo” en marzo de 2011.
                           
Pasamos al comedor, que tienen dos salas, una de ellas interior, en la que tenían preparadas las mesas para un grupo.
                         
En la otra en una terraza con 10 mesas, a la que le han puesto un cerramiento plástico y que se mantiene caliente con una estufa. Nosotros  almorzamos en esta última y, como el día era soleado,  la temperatura era muy agradable.
                    

Además de esta terraza cerrada, hay otra parte de terraza abierta con unos grandes toldos, en donde me imagino también pondrán mesas en verano.  

Su decoración nos sorprendió, ya  que actualmente en cualquier restaurante, sea de la categoría que sea, parece que prioriza la imagen sobre cualquier otro aspecto y, sin embargo, aquí nos encontramos  con una decoración sobria, sencilla  y funcional, que me recordó las casas de comidas tradicionales de lo más común en los años 80.
Y, aunque la decoración, como he dicho antes, es sobria y sencilla, el servicio de mesa es impecable y muy profesional sin escatimar ningún tipo de detalle, incluido un pequeño arreglo floral. 
Las mesas están vestidas con manteles y servilletas de algodón, la vajilla, cristalería y los cubiertos, también sencillos pero  muy funcionales, en perfecto estado de conservación e impecablemente  presentados en la mesa.

               

El restaurante tiene un aforo máximo de 78 personas. Nosotros llegamos temprano y fuimos los primeros, por lo que pude hacer fotos cuando  aún estaba vacío, pero al salir, que también fuimos los primeros en hacerlo, todas las mesas estaban ocupadas, lo que teniendo en cuenta que era un miércoles, a mediados de mes, da mucha idea de lo que allí se cuece, y nunca mejor dicho.
Capítulo especial merece el personal, otra agradable sorpresa, empezando por Chema, (copropietario del restaurante,  según leí en la reseña de Kayena) al que se le veía que controlaba todos los detalles, denotando una gran experiencia en el trato con los clientes y con sus empleados. Los camareros, estaban en todo momento atentos al ritmo que llevábamos, pero sin atosigar, lo que pone de manifiesto una buena formación profesional.
La comida
Empezaré mostrando, el menú del día preparado para el miércoles 12 de diciembre de 2012
            
A la vista de esta minuta y, como nosotros somos solamente unos simples clientes, (pero que disfrutamos y valoramos una buena comida)  y los platos de este menú cumplían sobradamente nuestras expectativas, no preguntamos por la carta, pero seguro que la tienen.
Una vez tomaron nota de nuestra comanda y mientras nos traían los platos nos pusieron unas olivas aliñadas de aperitivo.
En un tiempo prudencial, vamos que no nos terminamos las olivas, nos sirvieron los primeros platos:
Mi marido pidió fabada asturiana con su compango. Nos pusieron una bonita cazuela de barro con la fabada, de la que podían comer tres o cuatro personas,  y en plato aparte el compango.  La cocinan con fabes con denominación de origen Villavaler en Pravia y, para el compango productos de gocho asturiano blanco de la zona de Belmonte Miranda o Las Regueras, que preparan en la carnicería Pilu Pacheco.  Aunque la fabada era para mi marido, nos pusieron dos platos para que yo también la pudiese probar.
              

Estaba deliciosa. Yo no suelo tomarla, para evitar problemas con la báscula, pero no me pude resistir, caí en la tentación y me puse un cacito de fabes y del compango un poco de chorizo.  Mi marido se sirvió  dos platos y no siguió comiendo más pues quedaba un segundo plato y el postre …

Al mismo tiempo sirvieron mi primero, un trozo de pastel de bacalao y gambas a la plancha, con salsa de soja. Como veréis por las fotos una presentación cuidadísima.


 
Al degustarlo se aprecia el sabor suave del bacalao y la vez untuoso y original. Se completaba con un vasito de salsa de soja, que le aportaba mucha gracia.
Casi sin darnos cuenta, llegaron los segundos.  Para mí, cachopo de merluza relleno de setas y gambas al horno, con patatas panadera. 
El cachopo es un plato muy típico en la cocina asturiana, yo siempre lo había comido de carne, pero en este caso lo era de merluza,  dos trozos del pescado y en medio las gambas y las setas, se reboza con harina y huevo y se fríe (más o menos creo que estaba hecho así)
Un plato original, en el que resaltan los sabores de las gambas y las setas, con un resultado extraordinario, aunque no lo pude acabar, porque la ración era abundantísima.
Mi marido se pidió carne de ternera a la piedra. Nosotros que vivimos en Ribadeo, estamos acostumbrados a comer muy buena carne, pero mi marido dice que no recuerda haber comido una carne con un sabor y textura tan extraordinaria en mucho tiempo, y  es que utilizan carnes de “Xata casina ecológica” y solomillos de novilla de la zona Belmonte Miranda.
Pusieron una plancha para pasar la carne,  que venía loncheada y limpia de grasas y nervios y estaba acompañada de patatas y pimientos (rojo y verde) fritos, y salsa de cabrales con Pedro Ximénez 
 
Tambien nos pusieron una caja con diferentes clases de sal (de las que solo conocía la maldon (tendré que hacer una investigación sobre los tipos de sal, para mi blog de cocina...)
A continuación nos pasaron de nuevo la carta de postres, todos ellos caseros y, como ya estábamos muy llenos, queríamos algo ligero. Nos sugirieron la barreña con mango y frutos rojos, según nos explicaron, se trata de una cuajada, pero muy ligera, de Tineo con unos cuadrados de mango y un sirope de frutos rojos.  Una mezcla de sabores, muy cremosa y original, perfecto broche de una comida contundente, por los sabores y las cantidades.



Aunque el menú incluye café, no lo pedimos para retener unos minutos más el recuerdo de los sabores de lo que habíamos ingerido.

Conclusión
Aunque nos ha costado tiempo, dedicación y esfuerzo, por fin podemos decir que hemos encontrado nuestro restaurante de referencia en Oviedo y alrededores: Casa Chema, y que si todos los restaurantes que nombra Ribagorda en su libro son como éste, merece la pena comprarlo.

Y, para terminar,  por gentileza de Chema, os dejo la receta de la fabada y un vídeo:

Ingredientes: Medio kilo de fabes de Villavaler (Pravia), producto nº 390, embutido de Belmonte de Miranda, elaborado exclusivamente para Casa Chema  y que se puede comprar en la carniceria Pilu Pacheco en Lugo Llanera, (incluye: dos piezas de chorizo, dos de morcilla, 300 gr. de tocino, 450 gr. de lacon y 450 gr. de panceta), media copa de aceite de oliva virgen extra, una cucharada sopera de pimentón de la Vera, agua mineral, sal.

Elaboración: Poner las fabas a remojo el día anterior.  Colocar el embutido en la olla (menos la morcilla que se incorpora más tarde, para que no se rompa), y poner encima las fabes.  Cubrir todo con agua mineral, añadir el aceite y l pimentón y poner al fuego, primero a fuego fuerte y  se asustan (echar agua fría para romper el hervor).  cuando rompe a hervir se desespuma y se baja el fuego al mínimo, que vaya suave.  Estará casi dos horas a fuego lento.  Para remover, no debe usarse el cucharón, solo se puede hacer moviendo la olla suavemente para evitar que rompa la faba.  Dejar reposar entre 30 minutos y una hora.





7 comentarios:

  1. La próxima vez que vaya a Oviedo no me lo pierdo.
    ¡¡¡Gracias!!! Por compartirlo...¡¡¡Hummm!!!Se me está la boca agua...
    Dale Recuerdos a Marta, no consigo ponerme en contacto con ella.
    Un abrazo y besos para las dos.
    ¡¡¡Felices Fiestas y un Próspero Año 2013!!!

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    1. Cuando quieras quedamos en Oviedo, no tengo el más mínimo problema en repetir. Un descubrimiento esta casa de comidas. Marta esta de viaje por Zaragoza, el sábado calculo que ya estará por aquí otra vez.
      Besos.

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  2. Pues me alegro un montón de tu experiencia gastronómica, más cuando el hecho de que hayas ido a este restaurante haya sido movida por un reseña en la que menciono el lugar. Pero lo que más gracia me ha hecho es que de esta manera tan accidental hayas encontrado tu restaurante de referencia.

    En mi caso, sólo conozco uno de los restaurantes de los que se habla en el libro, pero no me importaría hacerme una ruta turístico-gastronómica y dar fe de todos ello. ¡Lástima no poder hacerlo!

    Eso si, no voy a decir que he disfrutado tanto con tú al leer la reseña, pero casi, porque leyendo tus explicaciones más la ayuda de las fotos, te ha quedado una reseña espectacular.

    Un beso.

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    1. Pues yo me alegro también, porque este restaurante esta fenomenal y además tiene un precio muy accesible. Un gran descubrimiento, esperemos que nos dure mucho tiempo.
      Nuevamente agradecerte la información.
      Besos

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  3. Mi rincon favorito. Chema nunca falla!!!

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  4. Pues desde ahora también lo será para mí
    Saludos

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  5. Cada vez que pones una entrada de restaurantes cojo algún kilo. El lugar esta muy, pero que muy recomendable y el precio no digamos.
    Yo, de momento, voy a ver si me tiro al ruedo y preparo una fabada, por lo que he visto, no me parece muy complicado, otra cosa es que el sabor no sea el mismo por los productos utilizados. Ya te diré.
    Besos.

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